POLISEMIA


La Audiencia de Barcelona absuelve -o multa testimonialmente- a cuatro mossos d'esquadra que apalizaron a un detenido en las dependiencias policiales, como puede apreciarse en una grabación. Además, alteraron el atestado al señalar que la víctima les provocó e incluso agredió previamente, y que se mostraba especialmente agresivo, lo que las citadas imágenes desmienten categóricamente. Así, el firmante de la sentencia discurre que la actuación de los policías responde al "protocolo" adecuado y que siendo la falsificación de un atestado un hecho habitual (sic), no merece más consideración, al tratarse de una "exageración". Escandaloso de todo punto. Una sentencia que responde al valor polisémico de tantas otras semejantes: su valor es el de acaparar muchas significaciones. Así, la policía está para reprimir; los delincuentes -aunque no esté demostrada esta condición- carecen de derechos ante las fuerzas de seguridad y ante los métodos del Estado, siempre y cuando no sean a su vez parte profesional de su entramado; la justicia es para todos, pero dentro de un orden preestablecido; las imágenes solo demuestran que todo el que las vea puede equivocarse al interpretarlas, pues solo un juez está preparado, y tiene criterio suficiente, para distinguir en ellas la falsedad oculta en la explícita realidad; los sindicatos policiales tienen siempre la razón, mientras que los políticos y los medios se lavarán las manos (ya se sabe, el terrorismo exculpa a la comunidad, en caso contrario mejor el mutis); y, casi por último, ya lo sabe el ciudadano: eso mismo te puede pasar a tí. Así que ojito con las denuncias antisistema. Así las cosas, todos los significados de esta polisémica sentencia se reducen a una sola palabra: obedece.