SE DABA POR HECHO


Bien poco han tardado, en términos comparativos, los trabajadores de CEXMA-Canal Extremadura (su convenio actual y sus retribuciones son públicas y están recogidas en el DOE) en plantear una protesta por sus"problemas" laborales. Arropados por los dos "sindicatos" de todos conocidos, dedican en un comunicado las siguientes perlas en relación a la actuación de la dirección de CEXMA: "posición intransigente", "arbitrariedad y el favoritismo actual" , "vulneración del derecho de información", "manipulación informativa en su interés", "censura de las informaciones relacionadas con las demandas de los trabajadores". Finalmente, los sindicatos señalan que "no se entiende que Canal Extremadura cubra informativamente cualquier conflicto laboral en la región (sic) e intente acallar éste".

No sé de qué me suena...

Resulta escasamente edificante la postura de los trabajadores de CEXMA. Aún siendo del todo respetable la defensa de sus intereses -si bien su posición es mucho mejor que la del resto de los medios de esta Comunidad-, resta sin embargo achacarles su insolidaridad con terceros, profesionales y ciudadanos, víctimas de la intransigencia, la manipulación, la censura y la vulneración de sus derechos perpetradas por esos mismos directivos, con la aquiescencia generalizada de esa plantilla, que hace oídos sordos a todo lo que no les afecte al bolsillo. Su cooperación necesaria para que ese medio se cisque a diario en sus principios de programación, y en el derecho ciudadano a una información veraz, no manipulada, no censurada, no arbitraria, y su actuación indiferente o activa como plataforma de difusión de propaganda de partido y gobierno, acarrea una erosión que, como puede advertirse, acaba repercutiendo en los intereses generales y, lógicamente, también en los personales. Pensar que unos jefes como los que tienen van a actuar como actúan, con total impunidad, tan sólo contra el "enemigo exterior" es propio de ingenuos y de ignorantes, como son muchos de esos trabajadores, convertidos en armas arrojadizas por la dirección contra el trabajo y los contenidos elaborados por otros profesionales. Además, la política de subcontratas y de producción ajena de esa misma dirección, basada en ese favoritismo y esa arbitrariedad que denuncian ahora en el trato para con ellos mismos, debería haber sido ya objeto de acusación desde el primer día, dado el conocimiento generalizado de la causa, y no sólo por algunos francotiradores y empresas repudiados por el medio público. Y el plural es mayestático.

Calentitos quedan, en cualquier caso, con su sopa boba, obtenida, en muchos de los casos, por responder al perfil pasivo, paciente y sumiso que exigían los responsables políticos del medio a la hora de elaborar la plantilla. Estas protestas, desde luego, sí que se daban por hechas en las alturas. Son las propias de aquellos a quienes les falta valor para dignificar no ya su sueldo y las condiciones de su trabajo, sino su profesión y la forma de ejercerla.